“Si sabemos comprender antes de condenar
estaremos en la vía de la humanización
de las relaciones humanas”.
Edgar Morín.
Introducción.
Para comenzar este ensaño en donde quiero presentar, a manera de autoreflexión y un análisis breve, la situación de un Asesor Técnico Pedagógico (ATP) en el nivel preescolar y que para ello tratare de centrar las reflexiones y posibilidades de su campo de acción pero involucrando algunas reflexiones a partir de conceptos tales como: comprensión, ética y conciencia ética.
Asesoría Técnico Pedagógica en el nivel Preescolar.
A grandes rasgos dentro de la actividad que desempeño, la Asesoría Técnico Pedagógica (ATP) en el nivel preescolar, me he podido dar cuenta de una serie de características que por un lado, han impregnado la imagen del asesor como el poseedor del conocimiento del programa vigente en el nivel así como las teorías que convergen y le dan sustento al mismo, a su vez es el transmisor de dicho conocimiento hacia l@s docentes, en preescolar comúnmente se denomina educadoras(es). Las educadoras(es) comprenden ‘fácilmente’ el contenido e información transmitida que a su vez tratan de incorporar a su labor y llevar a cabo prácticas educativas donde, de igual forma, transmiten conocimientos a sus alumnos.
Por otra parte, el asesor también se encuentra involucrado y es parte de un grupo donde a él (ella) se le transmite una serie de contenidos a ser adquiridos para poder difundirlos.
Esta idea da una referencia lineal de la forma de desarrollar la actividad de la asesoría y que puede dar la impresión de que una vez se “comprende” y se reflexiona sobre este modelo de asesorar, se tiende a modificar el hacer incorporando otros elementos, pero la realidad es que no es así, si bien hay una autoreflexión y crítica a la tarea que corresponde a un asesor técnico pedagógico y se intenta adquirir una serie de habilidades y herramientas que propicien un ambiente de aprendizaje y no de transmisión, es complicado modificar el hacer.
Para continuar quisiera partir de hablar del ATP como una persona, un sujeto que se desenvuelve en varios contextos.
Cuadro 1
Y es que ubicar a un profesional, llámese ATP, Docente directivo o de cualquier otra área como persona lleva a ubicarlo en dos facetas: la individual y la colectiva.
Es muy común escuchar a las persona decirnos que hacer ante una situación conflictiva a la que nos enfrentamos: darnos un consejo, un ejemplo, etc., o a un ATP recomendar y explicar a una educadora como enfrentarse ante un problema en su aula de clase, cuándo la realidad es que en muchos casos ese comentario, sugerencia o recomendación lo damos en el mero aspecto del discurso, ya que cuando uno se enfrenta ante una situación, que aunque, similar ni siquiera se alude al comentario hecho a otros.
Comprensión.
Por lo anterior me parece pertinente retomar del texto de Edgar Morín, Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, lo referente a dos de los siete saberes que señala, son necesarios para la educación del futuro.
El primero de ellos es el de la comprensión y donde señala que educar para la comprensión humana es “justamente la misión espiritual de la educación: enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad” (Morín, 1999).
Por lo tanto es en la medida de que las palabras citadas anteriormente se incorporen a la esencia de cada ser humano, no basta con recitarlas, es limitado hablar de comprender al otro cuando lo único que hacemos suele ser escucharlo y asentir su padecimiento o como dirían sutilmente “darle el avión”.
Lo cuál lleva a una pregunta ¿Cómo puedo entender a otra persona si antes no me entiendo a mi mismo? Para lo cuál retomaré las ideas que Morín (1999) presenta sobre las dos comprensiones ya que como señala que “la información, si es bien transmitida y comprendida, conlleva inteligibilidad, primera condición necesaria para la comprensión, pero no suficiente”.
Volviendo a la parte inicial, donde señalaba la tarea del ATP como un transmisor de contenidos programáticos y teóricos viene a ejemplificar como se trata de comprender y atender un aspecto del ámbito educativo pero que como tal solo remite a información, lo cuál queda limitado a esa primera condición : inteligibilidad. De aquí se desprenden las dos comprensiones que señala Morín (1999): “la comprensión intelectual u objetiva y la comprensión humana intersubjetiva”.
Cuadro 2. Adaptado de Edgar Morín
Sin hacer un uso excesivo de la explicación de los dos tipos de comprensión señalados en el esquema anterior, lo que intentaré es dar cuenta como se ven reflejados en el hacer docente, en la tarea de ATP a través de un ejemplo.
Hace un tiempo, un par de años, nos capacitaban para difundir un curso en relación a transformar la práctica docente y hacer conciencia de lo importante de no solo transmitir conocimiento “hueco” a los niños, si no de generar condiciones que propiciarán un verdadero desarrollo integral del niñ@, por ejemplo: se hablaba de poner atención a la organización del grupo, los materiales a utilizar, las consignas a plantear por el docente para generar un reto cognitivo en los niños, prestar atención a las formas de intervenir ante el grupo y sus aportaciones, en conclusión: poner atención a todos los aspectos posibles que convergen en el aula considerándolos al momento de planear para lograr generar aprendizaje significativo en los niños.
La situación es que desde entonces e intentado ‘comprender’: por que es que esa persona solo estaba transmitiendo la información pero en ese mismo instante no ponía en juego esos elementos señalados en su propio contexto, es decir era una clase lineal de ‘te digo lo que tienes que hacer y tu te comprometes a realizarlo’.
A su vez, como ATP trato de comprenderme a mí, viéndome a manera de análisis retrospectivo, una labor un espejo, para poder reconocer que tanto de lo que yo explico y transmito lo concreto en mi propia labor, es decir, si pretendo que el docente logre diseñar una situación de aprendizaje para con sus niños, en primera instancia tendría yo que llevar a cabo una situación de aprendizaje para con l@s docentes donde no solo se entregue inteligiblemente la información, sino se construya sustancialmente “el conocimiento de sujeto a sujeto” (Morín, 1999), por qué se está inmerso en él, interactuamos entre el conocimiento. Concluyo con este ejemplo y considero que para lograr la comprensión de sí mismo y de otros es necesario identificar los obstáculos y hacer conciencia de sus posibles vías de superación ya que de lo contrario lo que estaríamos generando es la incomprensión y que como señala Morín (1999): “la incomprensión de si mismo es una fuente muy importante de la incomprensión de los demás, uno se cubre a si mismo sus carencias y debilidades, lo que nos vuelve despiadados con las carencias y debilidades de los demás”.
Pero así mismo a este ejemplo que alude al ámbito laboral y profesional se ve reflejado en la parte individual, por tal motivo en el cuadro 1, se parte de la figura del sujeto que se comporta según el lugar y contexto, ya que cuántas veces los docentes no hablamos de valores, cuestiones ecológicas, problemas sociales cuando somos nosotros mismo en nuestra calidad de ciudadanos que solemos ser poco tolerantes, por ejemplo el transitar en la vía pública en nuestro automóvil y no conceder el paso al peatón, tirar basura en la calle o simplemente como profesores decimos a los padres de familia del cuidado y atención a sus hijos, cuando son los propios los que requieren atención; en otras profesiones sucede, ya que el médico habla al paciente sobre una alimentación sana y adecuada cuando en su escritorio esta una lata de soda y un par de donas. Con este par de jemplo se puede ver una irregularidad ya que se concibe una solidaridad intelectual, se transmite información inteligiblemente, pero ¿dónde está la solidaridad moral?, ‘condición y garantía de la misión espiritual de la educación’ (Morín, 1999).
Por lo tanto entramos en “la conjugación de las incomprensiones, la intelectual y la humana, la individual y la colectiva” (Morín, 1999). Y que nos remite a otro aspecto importante a considerar que es la ética de la comprensión.
Ética.
A partir de definir la ética como el “conjunto de normas morales que rigen la conducta humana tanto en lo individual como en lo colectivo” (CECTE, 2008) y agregando lo que señala Morín (1999) dice que “la ética de la comprensión es un arte de vivir” y de acuerdo al autor se pide dos elementos:
-Comprender de manera desinteresada
-Argumentar y refutar en vez de excomulgar y anatematizar
Hasta el momento lo señalado en líneas anteriores alude a 2 contextos: el profesional y más concreto de individual-familiar pero que ahora como estudiante de maestría y en vías de una formación hacia un docente investigador, lleva a considerar también algunos aspectos éticos (Galbán,2008):
• Manejo de fuentes de consulta
• Claridad en los objetos de la investigación
• Transparencia de los datos contenidos
• Confidencialidad
• Profundidad en el desarrollo del tema
Y que sí desde la situación de comprenderlos a manera inversa, no líricas, es decir viéndome como un sujeto que trato de comprender-me lo cual “incluye necesariamente un proceso de empatía, de identificación y de proyección… la comprensión necesita apertura, simpatía, generosidad” (Morín, 1999). Que si no convergen a mí difícilmente se proyectara una comprensión hacia los otros.
Y solo por citar un ejemplo de cómo se ve reflejado en el ámbito de un investigador la cuestión ética de la comprensión, se encuentra el plagio; que como lo señala Soriano (1992):
“El hecho de plagiarse los planteamientos de un autor constituye un acto de deshonestidad intelectual ya que, por un lado, no se proporcionan los créditos a los autores cuyos libros, artículos o documentos o artículos, utilizamos para desarrollar nuestras propias ideas; debe señalarse que no basta incluir en la bibliografía a los autores consultados; es necesario citarlos cuantas veces recurramos a ellos”.
Propuestas para promover la conciencia ética en tres ámbitos: familiar profesional e investigación.
Es importante considerar que la conciencia ética, para que en verdad sea un precepto, debe partir de una persona que tome postura tanto de una comprensión de sí para con el medio que le circunda, como de las personas que son parte del mismo,
Ámbito familiar.
• Generar un acto que corresponda a la asociación entre el saber y las acciones a que nos compromete.
• Manifestar valores de respeto, compromiso y responsabilidad tanto para nuestro actuar, como en la interacción con otros.
• Vivir a conciencia nuestra propia vida, a partir de practicar en nuestros actos lo que postulamos o pedimos hacia lo demás.
Ámbito profesional.
• Generar actos de comunicación basados en la comprensión tanto objetiva como intersubjetiva.
• Generar un carácter democrático, sustentado en el diálogo, por sobre las imposiciones.
• Asumir la responsabilidad que a cada uno le corresponde en su hacer, sin perder de vista la colaboración y compromiso compartido en la interacción en un grupo.
Ámbito investigación.
• Asumir un acto intelectual honesto al momento de realizar una investigación que conlleve el respeto, así como el crédito correspondiente al hacer uso de algún texto, documento o cualquier otro material, reconociendo al o los autores de los mismos.
• Asumir con responsabilidad y ética la gravedad de un acto de plagio, que a su vez tanto nos conlleve un acto de comprensión, como de responsabilidad por hacerlo evidente cuando lo identifiquemos en nuestras producciones.
A todo esto es importante recuperar lo que Morín (1999) aporta cuando señala que:
“la antropoética (una ética propiamente humana) conlleva, entonces, la esperanza de lograr la humanidad como conciencia y ciudadanía planetaria. Comprende, por consiguiente, como toda ética, una aspiración y una voluntad, pero también una apuesta a lo incierto. Ella es conciencia individual más allá de la individualidad.”
CONCLUYENDO…
Este diálogo esta abierto ya que solo se han comentado algunas situaciones concretas, vivenciales que considero parten de la postura de que en la medida de que uno mismo se comprenda en el profundo sentido de la palabra, se podrá incidir en una conciencia global, como una forma de vida bidireccional donde interactúan ‘la comprensión intelectual y humana, la individual y la colectiva’ (Morín, 1999) y que no puede ser que solo nos quedemos en la inteligibilidad, si no que se genere un ejercicio cíclico entre las diferentes facetas de un sujeto en los diferentes contextos donde se desenvuelva ya que de lo contrario solo seguiremos expresando nuestras deficiencias humanas, dando un enorme listado para afrontarlas y resolverlas pero donde en último caso, nadie o muy pocos lo llevan a cabo desde su propio estilo de vida. Un cambio importante en la humanidad es cambiar nuestra propia participación en la misma.
Referencias
Morín, Edgar. (1999) Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO, Librería El Correo de la UNESCO.
Rojas Soriano, Raúl (1992) Formación de investigadores educativos. México: Plaza y Valdés.
Centro de Estudios en Comunicación y Tecnologías Educativas (2008). La ética en la investigación. Recuperado el 20 de agosto de 2008, de http://webcecte.orbis.org.mx/campus/file.php/47/sesion2/streaming/default.html
Galbán Sara, La ética en la investigación. Teleconferencia del Módulo de Seminario de Investigación, sesión del 12 de agosto, CECTE-México 2008.
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